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Cómo planear un viaje de vino a La Rioja

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La Rioja es de esos lugares que se quedan contigo. Viñedos que se extienden hasta el horizonte, pueblos medievales sobre las colinas, bodegas con miles de barricas de roble y una mesa en la que siempre parece caber uno más. Es la región vinícola más famosa de España, y para un primer viaje de vino es difícil encontrar algo mejor. Esta es una guía tranquila y sencilla para planearlo, para que los días fluyan y los pases catando en lugar de organizando.

Bodegas Ysios

Cuándo ir

Los meses más amables son el final de la primavera, hacia mayo y junio, y el principio del otoño, hacia septiembre y octubre. El clima es suave y los viñedos lucen en su mejor momento. El otoño trae además la vendimia, cuando toda la región está en plena actividad y muchas bodegas organizan eventos. Es la época más bonita para visitar, y también la más concurrida, así que reserva tus visitas con tiempo.

El verano trae tardes calurosas y más gente en los pueblos populares, así que si vas en esos meses conviene hacer las visitas por la mañana. El invierno es tranquilo y con encanto, con reservas más fáciles, aunque algunas bodegas pequeñas reducen su horario.

Dónde alojarte

No hace falta cambiar de hotel cada día. Elige un pueblo como base y haz excursiones de un día desde allí. Tres buenas opciones:

Logroño es la capital y la opción más cómoda para todo. Su casco antiguo está hecho para las noches, sobre todo la Calle Laurel, una calle llena de bares de pinchos donde pides un plato pequeño y una copa en cada parada. Buena comida, buen ambiente y bien situada para todo.

Calles de Logroño

Haro es el corazón vinícola de la región. Su Barrio de la Estación reúne un grupo de bodegas históricas a poca distancia a pie unas de otras, algo poco común y maravilloso. Si quieres catar sin conducir entre bodegas, este es tu pueblo.

Laguardia es la opción de cuento. Un pueblo medieval amurallado sobre una colina, tranquilo y precioso, rodeado de viñedos. Un poco más pequeño y sereno, ideal si buscas un ritmo más pausado.

Entender las tres subzonas

La Rioja se divide en tres partes, y conocerlas ayuda a decidir dónde pasar el tiempo. La Rioja Alta y la Rioja Alavesa, al oeste y más frescas, son conocidas por tintos elegantes y con buena capacidad de guarda, hechos sobre todo con Tempranillo. La Rioja Oriental, al este, es más cálida y da vinos más afrutados y fáciles de beber. No hace falta memorizar esto. Basta con saber que el oeste tiende a lo clásico y estructurado, y el este a lo fresco y ligero.

Un día sencillo en La Rioja

Esta es una forma fácil de organizar un día que nunca se sienta con prisa. Empieza con una visita a bodega y cata a media mañana, reservada con antelación. Haz una pausa para una comida larga, porque aquí la comida es el momento principal, no un trámite. Por la tarde, visita una bodega más o simplemente pasea por un pueblo y déjalo fluir. Por la noche, sal a por pinchos y una copa, y deja que la cena suceda despacio.

Un consejo que salva cualquier viaje: en La Rioja las bodegas se visitan con cita previa, no entrando sin más. Reserva tus catas con antelación, en cualquier época. Dos visitas en un día es un ritmo cómodo. Tres es mucho.

Qué comer

La comida está hecha para el vino. Chuletillas de cordero asadas al sarmiento, patatas a la riojana y pinchos sin fin en Logroño, todo pensado para los tintos de la tierra. No le des muchas vueltas a los maridajes. La mesa y el vino de aquí crecieron juntos, así que casi todo lo que pidas va a encajar.

Cómo moverte

El coche te da la mayor libertad, porque las bodegas están repartidas por todo el valle. Pero no es imprescindible. El Barrio de la Estación de Haro reúne varias bodegas de primer nivel a poca distancia a pie, y los tours guiados en grupo pequeño desde Logroño o Bilbao se encargan de conducir y de reservar las catas por ti, lo que además permite que todos disfruten del vino. Para llegar a la región, la mayoría vuela a Bilbao y conduce hasta allí, o toma un tren a Logroño.

Que planear sea fácil

Un buen viaje de vino no se trata de verlo todo. Se trata de unos pocos días buenos, sin prisa, en un lugar que premia ir despacio. Elige tu base, reserva un par de catas, deja espacio para comidas largas y deja que el resto suceda.

Este es justo el tipo de viaje para el que está hecha Wandervine. Eliges una región y ella traza el día por ti, las bodegas que vale la pena visitar, un sitio para comer y las paradas que hacen el viaje, todo en una ruta que puedes moldear a tu gusto. Además te acompaña, con algunas palabras en el idioma local para la sala de cata y una banda sonora para el camino. La Rioja es un lugar maravilloso para empezar. Descarga Wandervine y descubre a dónde te lleva el vino.

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